sábado, 8 de septiembre de 2012

Helmut Newton, Grand Format


Si no te suena para nada el nombre de Helmut Newton, doy por hecho que has pasado toda tu vida en una cueva amazónica o que, permíteme decirlo, tienes un agujero negro en tu cultura de la imagen. No conocer a este artista es como hablar de pintura y no saber quién es Picasso. Pero descuida, que para eso estamos, para compartir conocimientos.



Helmut Newton (nacido Helmut Neustädter), es uno de los grandes nombres de la historia de la fotografía del siglo XX.

De padre judío y madre americana, nació el 31 de octubre de 1920 en Berlín, Alemania, y ya con doce años mostró su interés por la imagen al comprar su primera cámara con sus ahorros. Tuvo que abandonar su país de origen en 1938, por la persecución nazi y escapó a Singapur con dos cámaras de fotos en la maleta, donde consiguió trabajo como fotógrafo en uno de los periódicos más populares del país entonces, el Straits Times, aunque duraría poco, pues su estilo al cargo de la sección de sociedad no convencía al editor.



De Singapur fue deportado a Australia, donde lo alistaron por fuerza al ejército hasta el final de la II Guerra Mundial, terminada la cual decidió cambiar su apellido por el de Newton y abrir su propio estudio de fotografía en Melbourne.



Durante esa época conoció a la actriz June Browne, la que sería su mujer, y después de realizar algunos trabajos independientes (como por ejemplo para la revista Playboy), se centra en la fotografía de moda.

Para completar su formación en este el campo, se traslada a Londres, y debido a sus idas y venidas frecuentes a París para colaborar con medios como Vogue o Elle, termina instalándose en la capital francesa, donde su carrera internacional despega por fin.


Y ahí llegamos, el trabajo de este genio de la imagen es tan extenso que no es de extrañar que el Grand Palais de París le dedicase desde el mes de marzo y hasta el pasado 30 de julio una retrospectiva exponiendo sus obras más significativas, bautizada “Grand Format”.


Desde que falleciese en Los Ángeles en enero de 2004 en un accidente de tráfico, no se había realizado en Francia ninguna exposición del trabajo del fotógrafo, a pesar de haber sido el país en el que más tiempo trabajó. Por eso, esta exhibición ha sido considerada una de las joyas de la corona en cuanto a eventos de cultura de imagen y moda realizados en la capital francesa este año.



Organizada por la Reunión des Musées Nationaux y en colaboración con la Fundación Helmut Newton, en ella se pudieron contemplar unas doscientas fotografías seleccionadas por su mujer June Newton, y también una proyección de un documental filmado por ella misma en el que cuenta que solamente se preocupó por el trabajo de su marido una vez, cuando éste empezó a fotografiar flores, flores muertas.

En este mismo vídeo el propio Helmut explica lo que es para él una buena foto de moda: “Una buena fotografía de moda debe parecer cualquier cosa menos una fotografía de moda: un retrato, una foto recuerdo, una de paparazzi…”



Así, se pudo disfrutar del estilo tan particular del alemán, intrigante, a veces chocante y siempre con un alto contenido de erotismo que reflejan los mundos que él mismo frecuentaba, es decir el lujo, el dinero y el poder. Todo ello presentado con obras originales y polaroids, agrupadas en diversos temas, tales como el desnudo, la moda, el sexo y el humor, y otorgando a la mujer una imagen de poder, seducción y dominación que marcaron una época.



Visto el éxito de la exposición, las notas negativas serían básicamente dos. Una, que a pesar del alto precio del ticket de entrada, los parisinos y demás turistas se lanzaron en masa a ver la retrospectiva, con lo que las colas de espera al acceso eran largas, el aforo permitido resultaba escueto, y el número de personas por metro cuadrado era algo muy incómodo para poder disfrutar en condiciones de la obra expuesta.

Y dos, que el hecho de prohibir terminantemente las fotografías hechas por el visitante, encuadrar las obras en cristales reflectantes (con toda la intención) y que las salas estuvieses permanentemente vigiladas por agentes de seguridad, me hicieron prácticamente imposible la toma de estas imágenes que comparto aquí contigo. Pero bueno, la vida del pirata es intentar hacerse con el tesoro, ¿no?

7 comentarios:

Lola La Fleur dijo...

Uno de los grandes, así es.

Veo que la exposición finalizó el 30 de Julio, qué lástima..., me hubiera gustado ver su obra :(

Natalie BFR dijo...

Como me hubiese gustado ir. Sin duda todo un genio en el panorama visual.

Un beso

http://breakfastinthefrontrow.blogspot.com.es

Balenciagaforever dijo...

Hola Mayte,
Viendo los tocados de Agata R.de la P. para yoox (por cierto ¡todos agotados! ) he descubierto tu blog que tiene una pinta estupenda así que pienso seguir visitándolo.
Un besazo,
Begoña
(Te aviso de que el sistema duplica la x en la fecha romana y en lugar de MMXII escribe MMXXII, compruébalo tu misma. De nada ;D)

Maite dijo...

Tu lo has dicho, uno de los grandes! Una vez más, muy interesante.

Pau dijo...

Estoy contigo, las filas mortales aunque en este caso merecían la pena ( el que espera, desespera ) y me ha encantado lo de la vida de los piratas ;)
Bss wapa

Cheska dijo...

Buenisimo pirata, y tanto que es un tesoro!
No te imaginas las veces que he nombrado a este genio en mi blog.
Gracias por robar estas imagenes para nosotros tan maravillosas, hasta el sabado pirata, quiero otro tesoro!

Bss
vistetedeseda.blogspot.com

Mayte de la Iglesia dijo...

Gracias Begoña!!
Bienvenida!!

Voy a revisar lo que comentas ya mismo.

Gracias por avisar.