domingo, 31 de agosto de 2014

Tiendas Únicas en Madrid


Me gusta pasear por el Madrid que fue y del que poco queda. 

La Guerra Civil, la dolorosa modernidad de los años 80, el cese de determinado perfil de negocios, la falta de respeto y valor a inmuebles de otras épocas... hizo que quede más bien poco del perfil de tiendas que abarrotaban las calles de Madrid y de las que tanto disfrutamos cuando viajamos a otras ciudades europeas. Aún así algunas de estas resisten a los tiempos, y a las modas, y siguen donde estuvieron (o donde casi siempre) con su producto de toda la vida y marcando un nuevo motor de modernidad gracias al valor de su parte artesanal. Quedan unas cuantas confiterías, algunas de abanicos, mantillas y paraguas y una de caramelos, pero en las que hoy me voy a centrar es sobre todo en las que están relacionadas con moda.

¿Me acompañáis en este salto en el tiempo?
Galerías Velvet es ficción, estos negocios no.




Primera parada Antigua Casa Crespo.

Anda que no me costó conseguir ver la tienda abierta. Situada en la calle Divino Pastor, número 29, la verdad es que aunque está en una zona que suelo frecuentar, no sé si por horarios o por qué, siempre que pasaba por allí esta cerrada a cal y canto.

Un día, el que menos lo esperaba, de pronto vi sus puertas abiertas, presupuse que la temporada de primavera que había llegado recientemente hacía que el horario de atención al público fuese más amplio ya que su especialidad en la actualidad son las alpargatas, las cuñas de esparto y los capazos de cañizo.

¿Y cuando mejor que la primavera y el verano para dar buen uso de ellas?

Loewe, Chanel o Missoni, no se han resistido estas dos últimas temporadas a caer rendidos ante la practicidad de este calzado, del que está documentado su uso en Europa desde el S.XIV, dando un aire de sofisticación a través de sus materiales y logos más representativos, pero también lo han hecho las firmas low cost, además de aquellas que hicieron del esparto su buque insignia mucho tiempo atrás, como es el caso de Castañer. Vamos, que hemos tenido modelos y variedad de alpargatas hasta aburrir.

Aún así y frente a la oferta tan amplia, cuando entré en la tienda, tuve que esperar a ser atendida porque varias clientas copaban la atención de la dependienta. Una mujer de unos 50 años con quien luego estuve charlando para que me contase cosas sobre el negocio.

La tienda, fundada en 1863, por Gregorio Crespo, pasó a manos de la actual familia tras el matrimonio del hijo de este, Leopoldo, con María Garbayo, bisabuelos de la persona que me atendió.
Fabricadas las alpargatas en Aragón, la tienda de Madrid, servía como canal de distribución hacia las demás provincias, a parte del material de construcción (sogas, capazos, astiles..) que también comercializaban. Fue en los años setenta cuando llegó la revolución al negocio familiar, ya que si habitualmente la lona de las alpargatas solía ser de color blanco o negro, Martín Garbayo, incorporó un amplio surtido de colores que provocó colas y colas frente al establecimiento. Vamos que durante esos años las alpargatas fueron el calzado trending topic, por decirlo de algún modo, mucho antes de la actual demanda.

La tienda tiene por dentro el mismo aspecto que quizá hace 100 años, pequeña, ordenada y con poca luz, o eso me pareció. Desde luego, si estás buscando unas alpargatas, este es el sitio.

No te pierdas más de 150 años de experiencia en Antigua Casa Crespo.



Guantes Luque
posiblemente la última fábrica de guantes de Madrid.

Abierta hace 130 años por la misma familia que actualmente la dirige, en la calle Espoz y Mina, número 3, en la zona de Sol, os vais a encontrar un lugar sorprendente, quizá algo destartalado, pero igualmente atractivo porque si os gustan los guantes aquí vais a dar con los más impensables.

He de decir que mucho tiempo no me quedé en la tienda. La persona que despachaba no se puede decir que fuese simpática, es más, parecía que le molestaba mi interés por saber a cerca del negocio. Me imagino que por estar ubicados donde están, les agota tanto turismo que sólo busca la foto para el álbum de recuerdos. De todos modo, un poco más de cercanía seguro les vendría bien para conseguir hacerse un nombre como uno de los lugares imprescindibles a visitar en la ciudad y hacerse con un par de guantes a modo de regalo. El mejor souvenir de Madrid.

Aun así, os invito a que os deis una vuelta por allí, ya veréis como no queréis volver a comprar vuestros guantes en ningún otro lugar. 



La auténtica capa española, solo la encontrarás en Capas Seseña.

Visto lo visto en Guantes Luque, aunque Capas Seseña ya lo tenía fichado, miedito me daba entrar a hacerles un visita. Pensé que debían estar hasta las narices de visitas curiosas, aunque como más tarde supe, y luego os contaré, es todo lo contrario. 

El destino, quiso que al final acabase trabajando con ellos, debido a la colaboración entre la firma de capas y las chaquetas de La Condesa y ahí es donde tuve oportunidad de empaparme de su historia, saber hacer y la nueva era de cambios sin perder su enfoque tradicional.

En Capas Seseña son conscientes de lo que supone un negocio de sus características, una rara avis del pasado, conservada al milímetro en el presente y con un sinfín de anécdotas que unen su historia junto a los más diversos personajes de la cultura, la política, el deporte o la música de todos los tiempos, por eso se muestran encantados con las hordas de turistas que cada día les visitan. Con o sin guía, con o sin intención de compra, siempre son bienvenidos a llevarse un cachito de estas capas en su corazón y mucho de ellos, en su maleta, con una clara intención de guardar un gran recuerdo de su visita a España, pero esta vez en su armario.

Capas Seseña fue fundada en 1901, por un joven sastre, Santos Seseña, que además de otras prendas también confeccionaba capas ya que era la pieza de abrigo que utilizaban todos los hombres.
Con la llegada de nuevas tendencias y costumbres, la capa comenzó a entrar en desuso, pero debido a que estaba muy arraigada la idea de que se trataba de una pieza elegante, muy unida a la tradición española, Santos Seseña decide especializar el negocio en el universo de las capas, pero adaptándolas a las nuevas necesidades.

Su hijo, Tomás Seseña, el abuelo (o bisabuelo, me pierdo en los temas familiares) de quien me cuenta todas estas historias, y quien debió ser un genio y figura (cuenta la leyenda que fue quien una noche de nevada en 1928 le colocó a la estatua de la Cibeles una capa. Y Madrid amaneció con tan singular estampa que en la actualidad se llamaría marketing de guerrilla.), conectó el producto con los sectores más relevantes de la sociedad madrileña durante los años 20, 30 y 40, y así hasta llegar a la actualidad habiéndosela embozado (el verbo que denomina el vestirse con ellas) a personalidades tan dispares como Paquito Fernández Ochoa, Michael Jackson, Picasso, Hillary Clinton, Camilo José Cela....

Con lo nuevos tiempos, y la generación actual regentando el negocio de sus antepasados han llegado más modernidades, desde la colección cápsula realizada de manera conjunta entre Capas Seseña y La Condesa, a los nuevos modelos híbridos entre kimono y capa, y bueno, otras colaboraciones con otros diseñadores que todavía no os puedo adelantar pero que breve veréis sobre la pasarela.

Lo vaticino, las capas este invierno van a ser los nuevos abrigos oversize, así que ya estas tardando en darte una vuelta por tienda en Calle de la Cruz, número 23. 


Visita Madrid y déjate sorprender por su comercio único.

3 comentarios:

Maite dijo...

Me ha encantado el post, me pido una capa ya!

Cheska dijo...

Que maravilla de negocios, ojala permanezcan para siempre con esa solera del pasado.

Besos

Marinita Buhardilla dijo...

Me ha encantadoo el post!!
Siempore que voy a Mafrid me encanta pasaar por las calles cercanas a la plaza de España y la puerta del Sol y curiosear estas tiendas antiguas-!!!

La de las capas va a caer en la proxima visita!!

XOXO

http://labuhardillademarina.blogspot.com