sábado, 25 de agosto de 2012

Tierra sobre la Piel


Es curioso darse cuenta de las infinitas posibilidades creativas que tiene el ser humano y de los recursos naturales que se pueden seguir utilizando una y otra vez para ello.

Y resulta sorprendente la mezcla de ambas cosas, naturaleza y creatividad, dando como resultado objetos tales como los que quiero compartir contigo y que vas a ver a continuación.

Después de haber sido presentada en ciudades como Taipei o Nueva York, hasta el pasado 19 de agosto se pudo disfrutar en el Musée des Arts Décoratifs de París de “Un peu de terre sur la peau” (un poco de tierra sobre la piel), exposición en la que se mezcla la moda con una de las técnicas más antiguas de la manufactura humana, la cerámica.



El museo, en colaboración con la Fundación de Empresa Bernardaud, se ha interesado por la particular utilización que hacen de la cerámica algunos artistas joyeros actuales.

18 creadores seleccionados de múltiples orígenes y nacionalidades (Francia, Suiza, Alemania, Finlandia, Suecia, Holanda o Taiwán), que proponen unas 140 piezas de obras recientes y que contraponen los códigos ancestrales de la joyería para proyectarlos en nuevas perspectivas mucho más contemporáneas.

A diferencia de la joya clásica (en cuya concepción se aplican técnicas de orfebrería y se utilizan generalmente materiales preciosos), desde los años 1970 ha surgido un nuevo tipo de joyería, híbrido entre el arte y el diseño. Así, no solamente el coste de producción y el estatus social que implica una joya quedan totalmente desestabilizados, sino que estas nuevas piezas se conciben dentro del contexto artístico, como algo en relación directa con el cuerpo.

Desde siempre las joyas han ocupado un papel de indicador social y de pertenencia a un grupo o clase jerárquico, pero no siempre se han realizado con metales y piedras preciosos, sino que dependiendo de la época y los símbolos de cada cultura se han aprovechado materiales muy diversos (cuero, madera, hueso…). La cerámica como abalorio decorativo se utilizaba ya en el Egipto o la Grecia antiguos, usando la tierra cocida para dorarla imitando al auténtico oro. Pero su uso fue abandonado hasta mucho después, cuando en 1773, Joshiah Wedgwood inventa en Inglaterra una pasta de grès muy fina compuesta de diferentes estratos coloreados que imitaban casi perfectamente el jaspe utilizado en joyas neoclásicas y en camafeos románticos. Posteriormente, es el creador holandés Peter Hoogeboom quien a partir de 1994 reinstaura la utilización de esta materia natural en joyería, motivado en parte gracias a la iniciativa del European Keramiek Work Centre, de Bolduque en Holanda. 



A pesar de que en la mentalidad colectiva la sigamos identificando con la vajilla o el material médico de ortodoncia, uno de los materiales más utilizados en joyería actualmente es la porcelana. Fuerte y frágil a la vez, maleable tanto como se desee, y capaz de adoptar acabados perfectamente lisos y puros, se puede combinar asociándola con metales, madera o piedras para conseguir infinitas formas y diseños surgidos de las exigencias creativas (y poéticas) de los diseñadores, como se aprecia en esta exposición.

Sorprendentes piezas como una (auténtica) vajilla presentada como si fuese un collar, o collares hechos de reciclado de vajillas. O piezas desmesuradas que hubiesen vuelto loco al Sombrerero de Alicia en el País de las Maravillas, o bien broches y pulseras mezclando metales con arcilla en diversas tallas (del XXL al XXS).

Mención particularmente especial para las creaciones de Tiina Rajakaillo y Carole Deltenre. Vistas rápidamente, son piezas de joyería como cualquier otra, pero al detalle resultan un poco turbadoras. La primera por realizar collares compuestos de cabello humano trenzado y piezas de cerámica añadidas, y la segunda por unos clásicos broches camafeos en relieve para las solapas que no son otra cosa que molduras de vulvas. Sí, eso mismo, genitales femeninos. Supongo que aquí es donde la moda cede el paso al arte, porque ya me diréis sino.


De los diseñadores participantes, puedes saber un poquito más a continuación.
Yasar Aydin (Suecia)
Nacido en 1975 y diplomado de la Ädel lab de Konstfack, sus formas orgánicas se inspiran en la anatomía, el mundo mineral y los fósiles. Sus piezas, generalmente blancas y lisas resultan opulentas pero sofisticadas.

Carole Deltenre (Francia)
Francesa de veintinueve años, y diplomada de l’École Supérieure des Arts Décoratifs de Estrasburgo. Hace alarde de feminismo al presentar sexos en sus piezas ornadas de un encaje dorado, dando a entender con esta colección que el cuerpo nos pertenece y que debemos estar orgullosos de él.

Willemijn de Greef (Holanda)
Surgida de la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdan, esta creativa nacida en 1973 se inspira en las tradiciones y costumbres ancestrales y folklóricas de los pescadores y marinos holandeses, utilizando cuerdas e incluso representaciones en arcilla de los ladrillos de las casas de estos últimos.



Andi Gut (Suiza)
Nacido en 1971, vive en la ciudad de Pforzheim donde se diplomó en la Fachhoschschule. Respira, seguramente necesites una pausa después de haber leído tal nombre.
Utiliza en sus creaciones el material clínico de cirujanos y dentistas, con lo que parece obvia la evolución conjunta en ambos campos. En joyería se deja de lado el oro y los metales, y en ortodoncia ya no se implantan dientes postizos así. Ahora ambos prefieren la porcelana.

Gésine Hackenberg (Alemania)
Esta alemana de cuarenta años vive en Ámsterdam desde que se licenció en la Gerrit Rietveld Academie, y nos presenta su colección Kitchen Garniture, en la que la relación entre los objetos de la vajilla y el cuerpo humano es evidente. Collares, broches y anillos surgidos del reciclaje de dichos objetos antiguos, y que probablemente hagan difícil la tarea de los arqueólogos del futuro.

Rian de Jong (Holanda)
Otra artista surgida de la misma escuela-cantera, esta mujer de sesenta años es una pirata en el alma. Vive en un barco velero con el que surca los mares del mundo, obteniendo así fuentes de inspiración variopintas creando piezas exóticas con mezcla de metales como el cobre o el oro, cerámica y madera y formas sinuosas.


Peter Hoogeboom (Holanda)
Diplomado también en la Gerrit Rietveld Academie de Ámsterdam, este prolífico diseñador cause de la vuelta con fuerza de la cerámica a la joyería presenta modelos de sus colecciones tales como Handle With Care o Unmoulded, en las que las pequeñas piezas de porcelana simétricas recuerdan a los adornos étnicos africanos o a las perlas y abalorios de la época flamenca holandesa en el siglo XVII.

Manon Van Kouswijk (Holanda)
Apasionada por las perlas, utiliza perlas auténticas en sus collares o gargantillas con un packaging particular (encerradas en piezas de jabón, con lo que solamente puedes recuperarlas al lavarte las manos), y las sustituye con perlas de cerámica esféricas o irregulares para darle un toque más personal, al haberlas moldeado con sus propios dedos.





Natalie Luder (Suiza)
Licenciada en la Haute École d’Art et de Design de Ginebra, aunque su trabajo no tiene una relación real directa con la joyería, esta diseñadora utiliza los códigos de este medio para sus creaciones y los juegos de vajilla se disponen como collares, con las “perlas” (platos) dispuestos según los tamaños crecientes y siendo presentados en “joyeros” gigantescos.

Evert Nijland (Holanda)
Nacido en 1971, rinde homenaje al ornamento que en arquitectura se relegó al olvido, utilizando motivos de flores, frutas, hojas, frisos o rosetas e incluso guirlandas en reducido tamaño para decorar la arquitectura del cuerpo.

Ted Noten (Holanda).
Otro creador surgido de la inevitable Gerrit Rietveld Academie de Ámsterdam,  y que es considerado como el rebelde de la cantera holandesa. Por ello presenta piezas que no son para ser llevadas (por el excesivo tamaño de las mismas), pero que lanzan el mensaje de la descontextualización de la joyería actual, que ha pasado a ser banalizada y que ha perdido en gran parte la simbología original.

Marie Pendariès (Francia).
Surgida de la Escuela Superior de Artes Decorativas de Estrasburgo, esta francesa residente en Valencia ha querido simbolizar en su instalación La Dot (la dote) los regalos y tradiciones familiares a la hora de celebrar una boda, y la fusión entre los adornos de una novia y la vajilla heredada de la abuela. Interesante.




Katia Prins (Holanda).
Nacida en los 70, nos presenta una colección de broches tocando la ciencia-ficción y de aspecto médico, sobre los que se inscriben fórmulas y diagnósticos imaginarios.

Tiina Rajakallio (Finlandia).
Licenciada en la Ädellab Département Métal de Konstfack, en Estocolmo (Suecia), esta creativa nos acerca a un mundo con un punto desagradable, puesto que sus piezas se realizan con materiales tan alternativos como el cabello humano, la arcilla o residuos pegajosos o con moho, queriendo contraponer el sentido estético de las joyas a la reacción física de las náuseas.

Terhi Tolvanen (Finlandia).
Las joyas de esta mujer plantean nuestra relación con la naturaleza, creando plantas artificiales en forma de cactus o plantas carnívoras, compuestas por ensamblajes de madera, piedras y claro está, cerámica.

Luzia Vogt (Suiza).
Diplomada en la Fachholchschule fûr Gestaltung de Pforzheim (amén), esta joyera viaja por la nostalgia creativa reciclando todo aquello que le parece interesante y que encuentra en los mercadillos y rastros que visita, desfragmentando los objetos para unirlos luego con piezas de plata y formar joyas muy personales.




Shu-lin Wu (Taiwán).
Aunque vive en Taipei, fue licenciada en la Escuela Superior de Artes Decorativas de Estrasburgo (Francia), después de haber vivido y aprendido técnicas en otros países como Finlandia o Japón. Así habiendo asimilado las influencias múltiples de la joyería escandinava, la estética japonesa y la técnica francesa, concibe piezas cuya delicadeza es un resumen perfecto de todo lo aprendido.

Christoph Zellweger (Suiza).
Salido del Royal Collage of Art de Londres, aunque resida en Zürich, desde 1987 este artista crea piezas que están a caballo entre la joyería, la escultura y la instalación artística, por el tamaño de las mismas.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado el artículo, muy interesante... y, pasándome al lado 'fashionista', las piezas de Hoogeboom me las ponía.. pero ya! ;)

Maite dijo...

Que interesante. Me ha gustado mucho la instalación de la dote y las piezas de Shu-Lin Wu.

Mayte de la Iglesia dijo...

Coincido con Anónimo y las piezas de Hoogeboom.
Mañana a la calle.