Una fría noche la de ayer para ver de estreno en la gran pantalla al chico más caliente de la moda, Jon kortajarena, bajo la manos del todopoderoso Tom Ford en su primera película como director.
¿Por donde empiezo? ¿Por la película? ¿Tom Ford? ¿Las anécdotas? ¿O lo mucho que me equivoqué escogiendo vestido y zapatos?
Si, será mejor que empiece por lo menos relevante. Algo tan sencillo como quedarse agazapada bajo el abrigo capa de Armand Basi debido al frío de la sierra que llegó sin avisar. Viendo la película no me quité ni la bufanda y los guantes porque me había hecho con un pozal de palomitas XXL, si no llega a ser por ello, ni eso. Allí, apoltronada con todo el look camuflado y pensando ¿Que no subiré de nuevo al bar a cambiar la Coca-cola por un te con leche? Mejor ni hablo del vestidito que guardo para una futura ocasión. Nunca un vestido hasta el momento había tenido la oportunidad de ir a dos eventos y este creo que va a ser el primero.
Supongo que el frío me caló durante la pequeña fila de entrada colapsada por curiosos, invitados, transeúntes y fans de los protagonistas de la noche. Vaya como estaba la Gran Vía.
Eso si, ni rastro de las parafernalias habituales en estos casos con muchas luces, sonido y flashes, más bien todo al estilo dandy, cuidado y sofisticado del Sr. Ford.
Un Tom Ford que por poco no llega al escenario al tropezar con un peldaño en su camino de ascenso, eso si, como desprende elegancia por los cuatro costados y posee esa maravillosa sonrisa cautivadora, nos dejó a todos con el "oh" pasmado en el aire, mientras se deshacía de la situación como si nada.
Lo de este hombre no tiene nombre. La primera ocasión que lo tuve frente a frente, creí que había olvidado como me llamaba, después que había decidido regalarle mi mano porque al estrechar la suya estaba más pendiente del telembreque de piernas que tenía que de pronunciar un "nice to meet you" y por último que debía aterrizar rápidamente en el planeta tierra porque estaba comenzando a tener un brote febril.
No sería la única ocasión y tendría oportunidad de comprobar que el estado al que induce no es consecuencia de la primera vez sino de ese arrollador feeling que desprende.
Marta Sanchez, a parte de vestida espectacular, se vino con el pedazo libro homónimo publicado hace unos años y dedicado íntegramente a su carrera como director creativo en moda.
Cuando la vi me dio una envidia tremenda por no haber pensado en ello.....¡¡Yo también quiero ese libro firmado!! Me encantó la idea. Me gusta la gente que no reprime lo que le conmueve y emociona, y allí que se presentó con el libro para llevárselo de vuelta a casa firmado como una auténtica fan, sin tonterías que valgan. Olé ella.
Como no, el comentario estrella a la salida fue para Jon. Un papel breve, pero intenso, con una historia emotiva que recuerda a su propia vida y quien sabe si ha sido un guiño por parte del director.
Después, como colofón a la noche (o más bien como comienzo, lo otro solo fue el pistoletazo de salido), cena y fiesta en Piu de Prima.






No lo vais a creer, pero este cartel no esta extraído de ningún backstage de desfiles, estudio de fotografía o apartamento de modelos. Todavía no hay autoridad suprema que nos impida leer o al menos llevar los libros en el bolso para dar una imagen, si no de chica cultivada, al menos no tan tonta como se espera que seamos.
El periódico La Razón, los jueves dedica una amplia sección al planeta Libros y sus autores, y en una mini apartado escoge a alguien del panorama nacional para que cuente sobre que lectura se trae entre manos. Este último, me toco a mi.




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