Por José Luis Maseda
Además de ser la ciudad de la luz, del amor, de la moda, y de todo lo que se te ocurra (huelgas incluidas), podríamos también decir que París es una ciudad deportiva. No solamente por las prisas perennes de todos los habitantes, sino porque cada vez más la práctica del deporte se está convirtiendo en una prioridad urbana.
Y para ello, los parisinos disfrutan de una innumerable cantidad de salas, gimnasios y centros en los que practicar todo tipo de deporte, pero visto lo bonita que es la ciudad creo que la mejor opción, si el tiempo lo permite, es practicar deporte al aire libre.
El ciclismo es una muy buena idea, teniendo además a mano el Velib, bicicletas a disposición (bajo fianza) puestas por el ayuntamiento en cualquier esquina de la ciudad y cuyo éxito ha hecho historia. Pero sigo pensando que el caminar o el correr es la alternativa más económica e interesante. Y a eso es a lo que vamos.
Para pasear y recorrer el maravilloso y traicionero empedrado de París, solo te diría que no tengas destino, que abras los ojos y te dejes llevar, y si te pierdes… pues disfruta de los descubrimientos, que París te los va a ir regalando en cada esquina, créeme.
Si por el contrario quieres imitar a los que vivimos aquí cuando nos ponemos olímpicos (ejem), que sepas que se dan tres opciones principales para practicar el jogging, running o el correr de toda la vida:
Amantes del running (y el fashioneo parisino), hoy la guía indispensable para salir a correr por París