Hablar sobre transparencias y hacer referencia al universo de las pasarelas es como comentar que en los campos de fútbol el césped es verde.
En los desfiles las prendas sin forro, los pechos velados y vislumbrar piernas (y entrepierna) en movimiento, vende.
Se ven siluetas ligeras, contornos sugerentes y no siempre ligado a una imagen sexy ni provocadora. A desfiles como Chanel, Dior o Cavalli me remito.
La pregunta del millón era cuando iba a bajar la tendencia a la calle.
Se presuponía difícil y es que, a veces, llevar según que cosas causa estragos. Salir medio en pelotas luciendo transparencias sin enagua (no me llaméis antigua por la prenda. Rituales del vestir que no hay que perder o saber utilizar),por muy estilo burka que sea, puede causar un colapso como aquel del cartel del Fashion Café protagonizado por las Tops socias del restaurante.
Pues bien, atentando, o no, contra la seguridad vial (y en según que casos visual) con la vuelta de los ochenta a nuestros armarios, no solo nos hemos jartao de ponernos pantalones de talle alto, gafas Ray.Ban y hombreras sino que además estirando en el tiempo hemos caído en las transparencias.
Comenzamos con las blusas en las se insinuaba la ropa interior, continuamos con los encajes dejando sujetadores completamente visibles y al final hemos sacado a relucir las piernas bajo largas y ligeras faldas en las que sobran forros y vergüenzas.
Transparencias y pocos dolores de cabeza para acudir a los eventos de este verano dispuesta a no pasar calor.
Eso si, corsetería tupidita y como mejor amigo en la maleta una saya por si nos evapora el complejo exhibicionista.
1-Vestido Jesús del Pozo O/I 2011-2012
2-Conjunto Triumph
4-Mono interior Mango