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domingo, 13 de enero de 2013

Moda Detox



Greenpeace continua con su hazaña vinculada a la moda para que los fabricantes de textiles, tintes y producto final abandonen el uso de materiales que resultan tanto tóxicos para el medio ambiente, sobre todo en las zonas de fabricación, como para nosotros.

Si a finales del mes de noviembre la liaba bien liada con el despliegue de una maxi pancarta en el edificio de Zara situado entre Princesa y Alberto Aguilera, un mes más tarde presentaba su desfile "detox".

Amparados con el lema "No More Fashion Victims" el desfile comenzó con modelos que lucían una estética un tanto vinculada a los que podríamos denominar fashion victims, de ahí el juego entre rótulo y estética, con mensajes prendidos de su ropa, para pasar a presentar las camisetas diseñadas para la ocasión.

Un grupo de 7 diseñadores internacionales, entre ellos Sybilla, han creado un motivo de estampación para estas camisetas confeccionadas en 100% algodón orgánico, eso si Made in India, según rezaba la etiqueta de fabricación. 

¿No podrían haber encontrado fabricante en Europa? Así las camisetas a parte de estar libres de partículas dañinas estarían exentas en mayor medida de los porcentajes de emisión cero ejemplificando con lo que se promueve.

Bimba Bosé, comprometida con la causa al igual que Nicolás Coronado, fue la encargada de cerrar el desfile luciendo la camiseta de la espiral de Sybilla junto a una falda escocesa además de la reivindicación de "No Más Víctimas de la Moda".


Aprovechando el evento y ya que estábamos allí reunidos por una moda detox anunciaron quien se unía al programa tras el grupo Inditex (Zara, Uterqüe, Oysho, Bershka, Stradivarius, Massimo Dutti.....) aceptando eliminar los productos químicos tóxicos de su cadena de producción: Mango
Sí, los dos monstruos del sector textil nacional a los que se van sumando C&A, H&M, Adidas, Nike, Puma, Esprit....

Hubiese aplaudido pero para entonces ya estaba dándole al pastel de limón del catering vegetariano que se estaba sirviendo.

A parte de esta gran noticia en relación a los tóxicos no solo quiero pensar o hablar sobre los productos de las grandes cadenas sino también en aquellos que llevan una labor responsable con el medio ambiente a través de sus proveedores, el reciclaje o los productos hechos mano.


Como es el caso de Wabi Sabi Ecofashion Concept, una tienda que acerca al consumidor ropa orgánica, complementos naturales y regalos hechos a mano, quien acaba de ser galardona con el 2º Premio en los Source Awards organizados por The Ethical Fashion Forum en la categoría "Boutique Independiente".
Lejos de encontrar productos de tendencia descatalogada o gusto hippy, que es lo primero que podría venirnos a la mente, os sorprenderá lo amplio del surtido.


O bien, UQLELE, una empresa creada por Mattieu y Marga, quienes han desarrollado un concepto de bolsos rediseñables a nuestro gusto a través del cambio de tapas intercambiables.

Lo importante son los materiales con los cuales confeccionan estos funcionales bolsos, todos ellos de procedencia reciclada: lonas de camión, carpas o vallas publicitarias debidamente tratadas, telas de toldo, cámaras de rueda de bicicleta, poliéster fabricado con botellas de plástico recicladas....
Tal como lo explico suena a patchwork sucio, feo y de estética perriflautica, pero todo lo contrario, de concepto urbanita lo primero que os vendrá a la mente cuando los veáis será alguna ciudad europea y la necesidad de acompañarlo con una bicicleta. Se me antoja Amsterdam y unas tres tapas diferentes para el modelo "15"Portrait".

Porque como reza el eslogan de UQLELE: "Ayudarás a que el mundo se parezca un poco más a lo que nos gustaría que sea".

jueves, 22 de noviembre de 2012

Moda Tóxica

Imagen vía @t_interesa

"La que se lió ayer en el barrio" sería el título que mi vecina le pondría a este tema peliagudo sobre los componentes que se utilizan en la fabricación de tejidos que van destinados a la confección y comercialización de prendas que todos adquirimos no solo en Zara, que es donde ayer se produjo la reivindicación, sino según denuncia Greenpeace a través del estudio sobre productos tóxicos presentado en Pekín, una lista integrada por hasta 20 marcas multinacionales las cuales contendrían la sustancia química de la polémica, Nonilfenol etoxilato (NPS), que no solo pueden provocar transtornos hormonales y cáncer sino que además está siendo vertido de manera incontrolada a cauces de agua con todo lo que ello supone.

Evidentemente ante esta situación los monstruos del textil nacional, Zara y Mango, han notificado su política de químicos en la Memoria de Responsabilidad Corporativa, donde se relatan todas las sustancias controladas que aparecen en las prendas que comercializan.

Muy bien. Ayer salta la chispa pero esto nunca se convertirá en un incendio. 
Ya sabéis que este blog no es un medio que asuma grandes causas de la moda y no es porque no tenga mi opinión, sino porque soy responsable de la misma y prefiero no volcarla según de qué modo, pero un cúmulo de situaciones me ha hecho escribir este post.

He de decir que ONGs (o empresas que es lo que son) como Greenpeace (es la que viene al caso pero podría nombrar mil) no son santo de mi devoción, aunque sí me parece increíble, loable y justificable las acciones que llevan a cabo gracias a las cuales defienden los intereses reales de todos, nos dan una bofetada a esta conciencia adormecida dándonos a conocer o recordándonos problemáticas que nos afectan directa o indirectamente y ponen un punto de atención a empresas y gobiernos para que encaucen sus conductas con respecto a temas medioambientales, nucleares o transgénicos, entre otros. 
A veces con motivos, otras con no tantos y en algunas jugando con la demagogia de la desinformación de por medio. Ay, ¿pero quién no juega a esto? Que levante la mano. Yo no seré.

Se supone debemos fiarnos de unos y otros en los productos que adquirimos, hay una normativa y legislación que nos debería proteger, no solo en temas del textil, sino en mobiliario, electrónica, y lo que es más relevante, alimentación, pero la experiencia, los escándalos o simplemente la porquería de producto que has comprado y ha durado una corta vida de un día entre tus pertenencias (me da igual qué, todos hemos adquirido en alguna ocasión una mamarrachada de usar y tirar en el más literal uso de la expresión) nos dice que al final siempre hay algo del reglamento que se han saltado.

Me asusta pero sobretodo me indigna. Más en estos momentos previos al lanzamiento de mi propia firma (un pequeño proyecto, no os vayáis a creer) en los que no solo estoy conociendo la parte satisfactoria de ver como avanza poco a poco, descubriendo un universo de proveedores, fabricantes,   y ampliando conocimientos sobre la situación en este ámbito, sino también me voy enfrentando a pequeñas trabas y voy cumpliendo las obligaciones bajo las que toda empresa debería estar.
Aquí es cuando te das cuenta que las causas se convierten en valederas cuando te afectan de manera directa.

El otro día precisamente hablaba con Carolina, una diseñadora quien está haciendo su tesis doctoral de derecho vinculando temas de legislación requerida a empresas textiles nacionales frente al producto importado, al que por lo visto no se le exige responder a la mismas normativas, o en principio sí, pero resulta que el mercado está plagado de producto que... oh, ¿dónde dices que pone la información de algo tan simple como la composición? Y es aquí cuando de verdad me enciendo y veo en la mala posición que nos encontramos, consumidores y fabricantes. 

Puede que Greenpeace haya hecho de la fachada de Zara un muro para gritar un mensaje que es una realidad, pero si se tira del cordón ¿Cuantos metros saldrían? Porque el pozo parece más profundo de lo que parecía y la denuncia, muy efectiva para darnos a conocer un problemática tangible, tampoco llega a esclarecer la amplitud de esta controversia.

P.D: Me encantaría leer el estudio presentado por Greenpeace.
P.D: Prometo hacer un resumen de la tesis de Carolina una vez terminada y subir la información más interesante.
P.D: Confío en lo que las marcas multinacionales defienden sobre su producto y ponen a la venta. No voy a dejar de seguir comprando aquellas piezas que me gusten y se ajusten a los estándares de calidad que exijo.