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jueves, 10 de diciembre de 2015

Street Style: Missing NY

Por Mayte de la Iglesia


Cuando echas de menos Nueva York, tienes varias opciones. Uno, ponerte a ver pelis que transcurren en la ciudad. Mala idea porque probablemente vas a desear todavía mucho más acercarte a la "gran manzana". Dos, planear una visita. Y pensar en fechas, cuadrar agendas, buscar vuelos... para darte cuenta de que no va a ser viable. O bien, rememorar experiencias pasadas y ponerte una de las camisetas tan molonas de URBANIK-ART que representan la ciudad a través de los lugares más míticos, como esta de Times Square, o el arte de sus calles.

¿Con qué opción te quedas?
Echa un vistazo al look de la semana mientras te lo piensas.

jueves, 16 de octubre de 2014

Street Style: Rayas y Flores


 

Que el otoño no te apague.

Una semana de lluvias y frío es suficiente pretexto como para venirse abajo y comenzar con estilismos aburridos y faltos de intensidad cromática. Pero, como veis, me niego en rotundo a entrar (todavía) en la espiral de los cenicientos y por eso me he animado a apostar por lo contrario, por prendas de abrigo pero coloristas, mezclar estampados y añadir un toque de blanco que siempre da luz.

¿Tú cómo te enfrentas al otoño?
Más abajo, más imágenes en detalle y los créditos.

sábado, 7 de enero de 2012

El juego de las sillas

Por Jose Luís Maseda París




Dejando de lado el calendario chino, maya o judío y a pesar de que en el mundo de la moda el año comience en septiembre, acabamos de empezar oficialmente el 2012.
Trescientos sesenta y seis días (sí, con todas las letras porque es bisiesto) para descubrir, admirar, divertirse, asombrarse y disfrutar con todo lo que se nos ponga por delante.
Y como entre las cosas que me (nos) hacen disfrutar, la moda forma parte de ello, te propongo que comentemos un juego en el que seguro has participado alguna vez en tus años de colegio, el Juego de las Sillas.
Aunque más que sillas, tronos, porque en el caso de quienes voy a hablarte, son ellos los que van a reinar encabezando firmas que necesitan sangre y sobretodo ideas nuevas. Reyes y reinas que esperemos no acaben como María Antonieta, empapada en glamour pero sin cabeza.
Durante los últimos años, hemos presenciado unos cuantos cambios trascendentales en lo que concierne a las bases de la industria moda internacional. Sin hacer alusión a las pérdidas físicas con las desapariciones de genios como Yves-Saint-Laurent, Gianfranco Ferré o Jesús del Pozo, hemos visto como la dirección de Vogue París pasaban de las manos de Carinne Roitfeld a su hasta entonces segunda de abordo, Emmanuelle Alt. También hemos sido testigos del adiós de Jean-Paul Gaultier cediendo a Christophe Lemaire las riendas de la casa francesa y casi hípica Hermès, que por otro lado lucha desesperadamente por no caer en las garras del bulímico dragón del lujo que es el grupo LVMH.
Otros fueron el abandono de la creatividad de la firma Balmain por Christophe Decarnin debido a su estado de salud, y sobretodo la espectacular salida de Dior que protagonizó Johh Galliano. Que este último acontecimiento formase parte importante de las noticias en prensa y televisión francesas (e internacionales) durante días implica la relevancia del asunto. Cuando eres grande, lo haces todo a lo grande, fuegos artificiales incluidos, imagino.
La presión que sufren estos creativos, quienes a pesar de estar apoyados por un equipo con menos fama pero quizás el mismo talento se convierten en los responsables del éxito de la marca, es tal, que hay que tener mucha estabilidad emocional para poder seguir adelante. Sacar como mínimo dos colecciones de Prêt-à-porter, o añadir a eso dos de Alta Costura, más las novedosas Crucero, más los accesorios, y supervisar la cosmética, la utilización de esa globalidad en prensa y además controlar tu propia imagen para que no repercuta en la de la marca que te da de comer, y además vender para multiplicar los beneficios de la firma, debe ser cualquier cosa menos fácil.
Por eso suena la música, los nombres de nuevos talentos del diseño giran alrededor de los tronos y cuando alguien decide que la melodía se pare una vez más, algunos ocupan sus sillas y otros se quedan de pie, perdiendo el juego hasta la próxima.
Empezaron ganando Nicolas Formichetti para el renacimiento de la firma Mügler, y el dúo formado por Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli para Valentino, inyectando aire nuevo (y fresco) en la cronología de esas dos grandes marcas.
Pero quienes han conseguido trono, y tienen que demostrar sus competencias reinando a partir de ahora, son:
Kim Jones, para Louis Vuitton Hombre. Inglés que después de haberse graduado en la cantera Saint Martins School, ha trabajado para firmas como Alfred Dunhill, Mulberry o Hugo Boss.
Alistair Carr, para Pringle of Scotland. Otro graduado de la Saint Martins cuyas prácticas fueron nada más y nada menos que en Cacharel, Marni y Chloé.
Olivier Rousteing, para Balmain. Este francés se formó en la ESMOD parisina (Ecole Supérieure des Arts et Techniques de la Mode) y estuvo trabajando para Roberto Cavalli antes de ayudar a su antecesor Christophe Decarnin en la firma de la que es ahora responsable.
Clare Waight Keller, para Chloé. Después de haber pasado por el británico Ravensbourne College of Arts, pudo demostrar su talento en los equipos de Gucci, Ralph Lauren o Calvin Klein.
Yoshiyuki Miyamae, para Issey Miyake. Nada más lógico para este japonés que estudió en el Miyake Design Studio y cuya evolución profesional llevaba haciéndose en el seno de la misma casa desde hacía casi diez años.
Ling Liu y Dawei Sun, para Cacharel. Importante novedad para esta firma francesa la de escoger como creativos a este dúo de diseñadores chinos, ambos salidos de la Ecole De la Chambre Syndicale de la Couture de Paris, y quienes después de haber trabajado para Yves-Saint-Laurent, Galliano o Lolita Lempicka habían creado en 2009 su propia marca, bajo el nombre de Belle Ninon.
Bill Gaytten, para John Galliano. Con diploma de la Bartlett School of Architecture of London, trabajó durante veintitrés años al lado de quien sustituye actualmente.
Carol Lim y Humberto León, para Kenzo. Originarios respectivamente de Corea y de Perú, y consultantes externos de laParsons School for Design, llevan años colaborando en las creaciones de Levi’s o Rodarte.
Mathilde Castello Branco, para Azzaro. Esta franco-brasileña formada en la escuela Duperré, se pone al mando de la maison creada por Loris Azzaro después de haber pasado por el equipo creativo de otras como Hermès o Lanvin.
Maxime Simoëns, para Leonard. Uno de los creadores más prometedores de la nueva generación salido de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne y quien causó un tsunami entre las redactoras de moda al presentar su primera colección de costura para la primavera del 2011, cosa que seguirá haciendo además de ser el director artístico de la maison Leonard.
Stefano Citron y Federico Piaggi, para Gianfranco Ferré. Los dos creadores free-lance tienen como misión volver a dar luz a esta firma de moda entre sombras desde la desaparición de su fundador.
 
Y ahora bien, retomando un dicho popular histórico… ¿Larga vida al rey…?

domingo, 6 de noviembre de 2011

YSL vs. CHANEL

Entusiasta de las exposiciones, sobre todo de moda, odio perderme cualquier muestra.
Piezas hasta el momento no expuestas, puestas en escena únicas, son el primer reclamo al llegar a cualquier ciudad.

Este otoño/invierno dos de las casa más relevantes del universo fashion nos brindan y acercan la retrospectiva del modisto Yves Saint Laurent y la maison Chanel recrea el universo de la firma en un palacete barcelonino.

¿Preparados para leer?
Os invito a hacer un recorrido sobre ambas.
La primera nos lleva hasta el edificio de la Fundación Mapfre en el Paseo Recoletos 23 (Madrid), en colaboración con la Fondation Pierre Bergé-Yves Saint Laurent donde presentan la primera retrospectiva en España de la carrera del modisto Yves Saint Laurent.

Cerca de 3 horas me llevó completar el recorrido que comienza con los primeros modelos creados en 1958 para la casa Christian Dior, con tan solo 22 años, y finaliza con sus últimas creaciones en 2002.

Porque uno puede dedicarse a desfilar por las salas como quien cumple con el buen cometido del culturópata entrenado a tener conversación en cualquier corrillo, o bien, empaparte del trasfondo de cada pieza, entender el contexto sociocultural e impacto en una sociedad no preparada para ver mujeres vestidas con pantalones, la revolución que supuso acercar la moda a un público mayor mediante el prêt-à-porter u observar detalles que pasarían desapercibidos de no ser por una audioguía de la que no quería desprenderme.

En tres horas deambulando a una le da para deleitarse con tan suculenta muestra de moda y para escuchar muchas barbaridades. ¿Será cierto que el nivel de cultura en moda en nuestro país roza lo ridículo? Es algo que me recalcó un periodista francés hace algún tiempo refiriéndose a los comentarios guasones e incultos que tenía que escuchar por parte de visitantes en según que ámbitos.
Y yo esa tarde, no podía hacer otra cosa más que darle la razón, muy a mi pesar.
En fin, yo a lo mío.

La planta de acceso contiene 33 looks que representan los hitos de la firma ordenados cronológicamente, los cuales, al tiempo se convertirían en firma y símbolo inequívoco de la etiqueta YSL: Chaquetones marineros con botones dorados, la sahariana creada para el reportaje de Vogue junto a Berushka, el traje pantalón hito de la nueva elegancia femenina....

Piezas que recorren la evolución generada en torno a la silueta femenina desde los 50 hasta finales de los 70.
La primera planta acoge una primera sección titulada "Yves Saint Laurent y Las Mujeres".
Piezas que pertenecieron a Loulou de la Falaise, Paloma Picasso, Betty Catroux, Nan Kemper, Grace de Mónaco, la Duquesa de Windsor, Lauren Bacall, o Diana Vreeland.
Todas ellas símbolos de la mujer elegante, con clase y una gran personalidad.

Con un rincón dedicado en exclusiva a su musa y amiga, bajo el título "Catherine Deneuve: Un Encuentro".
Maravillosa selección de piezas que lució la actriz desde 1967, cuando creó el vestuario para la película "Belle de Jour", pero todavía más emotivo el mensaje que leyó en su funeral y que se escucha en versión original a través de la audioguía.
Los 3€ mejor invertidos de toda mi vida. No voy a dejar de recomendar que alquiléis el aparato si os pasáis a visitar la exposición.

Tras esta sala, al girar la esquina, cambio de colores e iluminación para destacar "Verano 1971. El Escándalo de la Colección 40".
Seis piezas expuestas recogen el espíritu de los años 40 parisinos, una dura época de postguerra para la ciudad bajo la ocupación nazi, y que a los críticos de moda no les supo nada bien por ensalzar el look exhibido por aquellas mujeres un tanto casquivanas.
¿Quién ha dicho que los críticos estuviesen o están preparados para ello?
A veces lanzamos a la quema cosas que a posteriori se convierten en piezas relevantes, transgresoras o fruto de una nueva era. Lo que cuesta verlo cuando se vive y lo fácil que resulta apreciarlo con 40 años de por medio.

Las siguientes salas, amparadas bajo el universo "Los Viajes Imaginarios", nunca mejor dicho, ya que Yves Saint Laurent detestaba viajar y lo hacía tan solo por importantes motivos de trabajo, recoge las piezas inspiradas en India, Marruecos, China, Japón, España, Arica y Rusia, con retazos de su arte, folklore y vestimenta tradicional, así como las tres piezas que representan "Mundo Animal" con pieles y plumas, materiales trabajados con maestría por el diseñador.

La primera planta finaliza con "El Último Baile/El Smoking", un homenaje y regreso a aquello que el mismo modisto en su tiempo había relegado centrándose en la moda cotidiana para una mujer real.
Nostálgico de épocas grandilocuentes, de aquellos grandes bailes de salón, retoma su línea de trabajo enfocado hacia el vestido y esmoquin de noche exhibida mediante 40 creaciones.

Por último, ubicado en la planta menos uno, toda la serie de bocetos y dibujos, 81 en total, que recogen la información de cada colección creada, así como los prototipos en tela de lo que finalmente se convertirá en una pieza de alta costura o los moldes y patrones utilizados en la sombrerería de la casa.
Desde el 6 de octubre muchos hemos podido disfrutar de un maravilloso paseo por las 11 salas que disponen el legado de Monsieur Yves Saint Laurent visitables hasta el próximo 8 de enero del 2012.
Muy recomendada la audioguía para no perder matiz alguno e información a cerca de lo revolucionario de sus propuestas.

En breve pienso repetir visita. Necesito una segunda dosis para saciar toda la curiosidad del último tramo que hice acompañada del desalojo masivo de las salas.

De Madrid a Barcelona para visitar la exposición efímera de la maison Chanel que durante cinco días se apeó en el Palau Dalmases y que recoge en un ámbito entre lo artístico y lo habitual en exposiciones de moda para brindar un homenaje a los iconos de la casa.

Tan solo por invitación fue posible la visita a un mundo de ensueño para los seguidores de la firma que nada más entrar quedamos fascinados por el ambiente sosegado del patio entorno al cual giran las dependencias de este edificio del siglo XVI y que nada hacía sospechar sobre el circuito que nos esperaba en los salones de la primera planta.

La espera, ya que se trataba de una visita guiada, sentados en una terraza junto a dos copas de champagn y la luz reflejada por composiciones de bolas de discoteca en un entorno clásico al tiempo que fascinante. Una experiencia desde el minuto cero para hacerte comprender que la diferencia siempre radica en los detalles.























El título de la exposición "La Passeggiata" comienza internándonos en el que de todos, todos, se puede considerar emblema de la casa, el bolso 2.55.
Sentirte como un pequeño pitufo recorriendo las entrañas del bolso más deseado a tamaño megalómano y conociendo los detalles de su fabricación.
Sentados frente a diferente pantallas que recogen todo el proceso de fabricación de cada pieza.
Desde el corte de patrón, al "matelassé", pasando por el bordado de la doble C, ensamblaje de la característica cadena y su final embalaje, todo de manera artesanal.























La siguiente sala, en un edulcorado y palaciego escenario Karl Lagerfeld, escenifica el paso de Coco Chanel por un orfanato durante su infancia, el cual acompaña con una casa de muñecas tamaño gigante repleta de osos de peluche que visten creaciones de la firma.

De aquí pasamos al jardín exterior, inspirado en el cuento de la Bella y la Bestia, el cual atesora la flor favorita de Coco Chanel, la camelia, simbolo de fortaleza y buena suerte, y que de manera reiterativa luce en las colecciones de la casa en distintos tejidos y variaciones: pins, bolsos, joyas....
En esta ocasión, realizadas en piqué blanco y engalanando los arbolitos del patio.























Las siguientes salas, todas ellas vinculadas a la numerología y esa extraña relación que tiene la firma con los números, Room 54 se centra en el tweed y el año 1954, cuando creó dicho tejido para la confección de la chaqueta que más presente tiene nuestra retina y que ha hecho que todas aquellas que utilicen este material se encuadren en el concepto de "chanelera".
La primigenia, como explicaba nuestra guía, cerraba la parte baja mediante una cadenilla de metal, de ese modo aportándole el peso necesario para que la caída del frontal rozase la perfección.

Una de las últimas salas está dedicada al perfume Nº5, creado en 1921 por Ernest Beaux y que debe su nombre por ser la quinta muestra que el perfumista mostró a la diseñadora.
La fórmula actual ha mutado levemente con la original pero mantiene la esencia de aquel perfume que ha sido consagrado y encarnado en sus campañas de publidad por Carole Bouquet, Nicole Kidman, Keira Knightley, Catherine Deneuve o Marilyn Monroe, todas ellas proyectadas de manera cronológica a través de un maxifrasco.
Como veis todo era en versión XXL.






















Para terminar con la espectacular sala Haute Couture que dispone de manera esquinera diversas piezas como recién extraídas de las exclusivas cajas blancas, reservadas para estas piezas de artesanía, otras elegantemente dispersas en la zona central del salón sobre el mobiliario de estilo rococo, salpicado con algunas vitrinas que muestran la colección de alta joyería, alrededor de las cuales, cuelgan a modo de obras de arte representativos vestidos de diversas colecciones todos ellos con el denominador común del blanco y negro creado mediante ricos bordados.























Los vestidos prensados de manera delicada entre dos cristales y superpuestos sobre un entelado de flores chinescas a modo de cuadro colgados en la pared me fascinó.
Un rato estuvimos intentando discernir como habían conseguido tal efecto sin aprisionar las prendas.

Desde luego, auténticas obras de arte al poder apreciar los detalles de cada puntada, el valor de las horas invertidas para crear a mano semejantes piezas.
Sin duda, lo mejor de la exposición, no estando al alcance de cada día observarlo desde tan cerca.

Aunque quedé prendada de los diseños alta costura no puede dejar de hacerme una foto con el clásico 2.55.
¿No quería uno? ¡Pues aquí tienes el tuyo!
En esta sala además podías jugar a las maquinas tragaperras o intentar pinzar una bolsa regalo que aguardaba dentro de una urna de cristal. ¡Por poco lo consigo!
Mientras la retrospectivas, tras pasar por diversas capitales del mundo, comienza su traslado hacia su próximo destino, os dejo con el vídeo de la sala creada por Karl Lagerfeld en exclusiva para la exposición celebrada en Barcelona.
MUCHA MODA Y MUCHO ARTE PARA TERMINAR ESTE FIN DE SEMANA.