Por Jose Luis Maseda
El (impresionante) cuadro de Las Meninas de Velázquez que contemplé por vez primera el día que cumplí los trece años me ha recordado siempre a una producción de moda. El ambiente backstage viendo el decorado, las atenciones del equipo de maquillaje, peluquería y estilismo sobre la modelo, los accesorios, las luces… en fin, cosas mías.
El caso es que siempre me planteo la cuestión en cuanto al derecho propio de la Moda, en mayúsculas, a ser considerada en sí misma también como un Arte, y también en mayúsculas.
Es evidente que la función principal de la moda es el cubrirnos, algo práctico o púdico y no necesariamente estético, y que su industria lo que quiere es vender, como cualquier otra, pero cierto es también que existe un mercado de arte importante, y eso no lo desprestigia en ningún caso.
Sin embargo, si nos ceñimos al hecho de que la moda también puede llegar a emocionar y que, el por ejemplo trabajo artesano de la Alta Costura es efímero pero indescriptiblemente mágico, considero que la Moda debería estar en la lista de las Artes, y muy arriba.
El arte es un componente de la cultura que refleja en su concepción las bases sociales y la transmisión de ideas y valores de cualquier grupo social humano a lo largo del tiempo.
Históricamente, el concepto y clasificación de las Artes ha evolucionado tanto que sería muy largo compilar todas las modificaciones. Se dice que con la aparición del Homo sapiens el arte tuvo en principio una función ritual, mágica o religiosa, función que cambió con la evolución del ser humano, convirtiéndose en algo estético con una función social, pedagógica, mercantil o simplemente ornamental.
Y ahí es donde quiero llegar.
No puede ser simple cuando se trata de ornamental porque desde que el ser humano es consciente de su ego, lo que quiere por encima de todo es poder demostrar lo mucho que lo aprecia. Y ahí entra el arte de la moda.
Independientemente de los personajes de las obras que puedes estás viendo aquí, lo esencial visualmente de las mismas es lo que llevan puesto en ellas. Las prendas, el detalle de los tejidos, los colores tendencia en cada época representados perfectamente con cada técnica personal del artista para llegar a nuestros días cual páginas de una edición de “Vogue Historia”.
La moda utilizada como objeto de arte, como esculturas, como en el decorado del desfile de Chanel con su famosa chaqueta en talla titánica, o en actuales escaparates y galerías parisinas como lámparas o esculturas.
La moda recreando directamente el arte y las tendencias artísticas, como en pintura, Pop en el caso de Versace o Jean-Charles de Castelbajac, Conceptual en el de Hussein Chalayan o Cubista en el de Yves Saint Laurent.
La moda exaltada al extremo de la creación, como en la música, con el detallismo en prendas de costura que más que por llevarlas encima se admiran por lo que se siente al contemplarlas… bordados, brocados, tejidos y detalles de diseño que como en el caso de Dior, Givenchy o Lacroix te dilatan las pupilas induciendo a un éxtasis estético particular.
La moda como medio de expresión de fantasías oníricas, como en la poesía, creando como en el caso de Alexander McQueen, Christian Dior o Thierry Mügler modelos completamente imposibles pero perfectamente mágicos.
La moda como sublime soporte de piezas exclusivas, como en arquitectura, salidas de mentes prodigiosas como las deJean-Paul Gaultier, Alexander Mcqueen de nuevo y John Galliano para Dior, cuya extravagancia creativa les convierte en maestros del arte de construir indumentaria.
Y la moda como espectáculo, como en la danza o en el teatro, con una mención especial para Alexander McQueen una vez más, ese genio que quiso irse demasiado pronto y cuyos desfiles no eran simplemente presentaciones de colección a los profesionales del medio, sino un espectacular despliegue de ingenio escénico en cada uno de ellos que, además del indiscutible talento en moda presentado, contribuía a crear el ambiente propicio para la emoción. Y al fin y al cabo eso es la belleza, emoción.
Las Artes: La arquitectura, la escultura, la pintura, la danza, la música, la poesía y el teatro.
El cine y la fotografía.
Y la Moda.