Miércoles y descontando.
Para seguir con la tradición de las no tradiciones familiares, a fecha de hoy no sabemos donde celebraremos Noche Buena y Navidad.
Rodeados de buena compañía, por descontado.
Y a mesa puesta, desde luego.
Nosotros que no somos de decoración navideña huimos de la convencional mesa, por eso y como inspiración, dedico este post a nuestros anfitriones de este año para que encuentren originales ideas extraídas de la fiesta ofrecida por Moët & Chandon con motivo del 250 aniversario.
No será en la Embajada de Francia ni se requerirá vestimenta de gala, pero ¿Qué tal un toque novedoso?
Sorprender con detalles diferentes no siempre es cuestión de invertir dinero, más bien, aplicar imaginación y un para de horitas de nada para dejar sin copas en las que brindar a los comensales pero dejarnos a todos boquiabiertos con esta espectacular lámpara ataviada de lazos y cristal.
¿Hay una escalera de acceso en la casa?
Nada como engalanarla de botellas simulando una cascada, e iluminarla desde el suelo con velas.
Si encima se convierte en el escenario de las fotos de familia en grupo, ya ni os cuento. Exitazo total que pasará al álbum familiar.
Para la pose me inspira el toque sofisticado de Mónica Cruz y la informalidad coqueta de Najwa Nimri.
La mesa en grupos desprendidos está pasada de moda, a no ser que seáis unos 500 a la cena, siendo imposible montar mesa continua de no ser por la técnica cola de serpiente en espera para las atracciones de Port Aventura, la cual si no tenéis un salón como un campo de fútbol es inviable.
En definitiva, que las mesas corridas son lo más para encima alternar comensales más allegados con otros menos habituales, de ese modo cambiamos un poco de temática.
Vegetación en casa.
Pese a que la Navidad está enmarcada por las flores de pascua, hojas de enebro, muérdago, acebo....
Casi mejor escoger algo yuxtapuesto, como pueden ser los liliums en color blanco, eso si no olorosos, para decorara con frondosidad mesas y aparadores.
Son elegantes y muy vistosos.
Música e hilo de ambientación sonora.
Aceptamos villancicos, pero preferimos jazz, cancioneo melosito susurrante estilo Nouvelle Vague, chill out... y para después de la cena algo marchoso y popular así se lancen padres y abuelos a bailar.
Me encantaría llevarme a Vinila Von Bismark para una celebración familiar. Que buen directo, de esos que puedes saborear sin tener que estar prestando atención, que genial show y que estupendas canciones de rock&roll para bailar.
Otros detalles, como por ejemplo para recordar la velada aportando un libro de invitados.
En las grandes celebraciones siempre hay algo que recordar, algo que dejar para la posteridad, pues en las familiares también. Unas frases memorables, la gracia de la noche, unos garabatos de los más pequeños de la casa, unas polaroids o una flor prensada....
Encontrarlo años después siempre tiene su aquel.
Un último detalle, que no quede una botella por descorchar.
¡Feliz cuenta atrás para estas merecidas vacaciones, a todos!